viernes, junio 09, 2006

Fútbol, no gracias

Esta es una de esas épocas que más odio. Faltan apenas unas horas para que se inicie el Mundial de fútbol Alemania 2006. Puedo aventurarme a predecir que me ocurrirá.

En casa van a querer ver los partidos, mientras que yo voy a querer ver mis programas de siempre. Ellos ganarán, son mayoría y me dirán que mis programas siempre los repiten, pero los partidos son únicos y los tienes que ver antes de saber los resultados para conservar la emoción, bla, bla, bla. Me molestaré, talvez mis demonios quieran salir, pero trataré de controlarlos.

Buscaré a algún amigo para tranquilizarme, pero este no me abrirá la puerta porque estará ocupado viendo fútbol. Iré a casa de mi enamorada, pero allí no podré ni conversar, porque haría ruido y eso molestaría a su papá que está concentrado mirando algún partido. Si hay una reunión social, lo más probables es que no participe de las conversaciones, que seguramente trataran de una espectacular jugada, del golazo, del equipo de tal país. En el trabajo ocurrirá lo mismo, todos los días comentarán sobre lo mismo, por supuesto, quedaré excluido de las conversaciones.

En fin, no debería tener mayores problemas, ya me a ocurrido varias veces. No se porqué odio al deporte que todos aman. Se me ocurren algunas posibles causas:


- Nadie me incentivó mayor interés en este deporte.

- Algún rompe piernas me pateó y lloré de dolor.

- De niño me robaron mi pelota.

- Mi abuelo cada vez que había un partido, me cambiaba de canal, dejándome sin ver mis dibujos animados.

- Un pelotazo en la cara me dejó un trauma.

- Era tan malo jugando, cuando se jugaban las "pichanguitas" nadie me escogía para su equipo.

- Si alguna vez me invitaron a jugar en algún equipito, me la pasé sentado en la banca.

- La primera y única vez que entré al campo fue el día de mi primer gol, lo malo es que anoté para el equipo contrario.

- Cuando jugábamos "camotito" (no se que otro nombre tiene ese juego) era yo el que, por mucho tiempo, tenía que recuperar la bola, todos se aburrían.

- Los pocos partidos que he visto por televisión han sido extremadamente aburridos.

- Si alguna vez vi jugar a la selección de mi país, lo más probable es que me hayan dado pena.

- Es posible que haya sido fanático de algún jugador, pero me decepcionó al conocerse sus malas costumbres fuera de la cancha.

- Cada vez que hay partido en el Estadio Nacional o Matute, me toma más del doble de tiempo llegar a casa.

- Alguna vez me la tuve que pasar refugiado en una bodega ante el eminente paso o bronca de las barras.


- Como dicen las personas que me conocen, me gusta dar la contra. Si todos quieren futbol, yo lo odio, así de simple.

Todo es futbol por estos días, pero trataré de mantener la cordura, mantener a mis demonios atados. Buscaré entrenerme con otras cosas, como escribir en mi blog. Después de todo puede ser verdad que funcione como terapia anti demonios.




3 comentarios:

Marea dijo...

Al menos el mundial es cada cuatro años, mi más sentido pésame.

Coralí dijo...

No sabes como te entiendo... siempre me senti tan extraña por ser la única que no estaba interesada en el futbol, me aburria a morir... hasta que hace un tiempo por arte de magia comence a descubrirle el chiste... pero unicamente al futbol del mundial porque el futbol local es una decepción total!!con tu post he recordado como detestaba la epoca del mundial y casi me siento culpable y traidora a mi propia causa por haberle encontrado el chiste que me ha hecho vivir el mundial menos detestable de toda mi vida.

enakam dijo...

Gracias Marea por el pésame. Y en realidad no sólo me molesta el mundial. Hay otras fechas en que en mi círculo no se deja de hablar del futbol. Que la copa xxx, el campeonato yyy, etc.

Gracias Cori, pero no se trata que odie el futbol como deporte. En un principio no me interesa. Hasta allí todo bien, como cualquier otro deporte, digamos pelota basca, cricket y otros más que ni se como se llaman o como se juegan. El problema está en el comportamiento de la gente. Eso es lo que me molesta. En fin, el bicho raro soy yo.